La Humildad Es La Base De Todo Logro o Virtud Lo Contrario Es Solo Mera Apariencia




Casi cada día nos encontramos con un hecho llamativo e impactante, con el escenario de fondo de un aeropuerto, un avión o un vuelo. Pero en esta ocasión, gracias al relato conmovedor de una periodista mexicana que fue testigo presencial, conocemos este suceso.



La verdad, sin aportar demasiados datos sobre la ruta o la aerolínea, esta periodista de México contó  como una mujer de raza blanca, que superaba ya la cincuentena, subió a bordo de un avión y al acomodarse en su asiento se percató que la plaza contigua estaba ocupada un hombre de raza negra. Ante tal circunstancia, la señora madura blanca reclamó la atención de la azafata para indicarle que no deseaba viajar junto a  una persona tan "desagradable". La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase para ver si podría encontrar algún lugar libre.



Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto. No sólo por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase. El pobre hombre se sintió incómodo y cohibido por la reacción de su vecina de asiento, pero tuvo la educación de no hacer un escándalo.

El clima en la cabina era de total tensión, pero la señora se mostraba feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.

Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora:

- “Discúlpeme señora, pero todo el vuelo está lleno. Afortunadamente, encontré un lugar vacío en primera clase...

… Me demoré unos instantes porque, para poder hacer este tipo de cambios tuve que pedir autorización al capitán. Él me indicó que no se
podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable
y que me autorizaba el cambio.”

Los pasajeros no podían creer lo que escuchaban, pero ya la señora, con cara de triunfo, empezó a levantarse de su asiento.

En ese momento, la azafata se volteó y le dijo al hombre de raza negra:

- “Señor, ¿sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento en primera clase? El capitán, en nombre de la Compañía, le ofrece sus disculpas personales por el hecho de haber tenido que soportar a una persona tan desagradable a su lado.”

Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la tripulación. Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y, gracias a esa actitud, la empresa se dio cuenta de que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente. La empresa hizo cambios de inmediato.

Desde ese momento, en todas las oficinas de esa línea aérea y a la vista del personal, se lee el siguiente mensaje:


“Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero las personas nunca olvidarán cómo las hiciste sentir”.

Este fue un hecho acaecido hace ya un tiempo, pero que bien merece la pena rememorar.

Mucho se está  perdiendo los valores correctos por "Valores", no es que la discriminación no haya existido antes, sí, pero ahora a pesar de que las culturas supuesta mente se han desarrollado poseen tal ingenuidad  de sentirse mejor que otros por tener la piel más clara, por una posición social más "elevado";   es mejor ser humilde aceptar nuestra condición y saber que tenemos mucho con haber recibido el regalo de la vida y que se puede avanzar y desarrollarse sin limitaciones de  prejuicios absurdos como el color, la nacionalidad, posición social, etc.

“La humildad es el fundamento de todas las demás virtudes. Así, en el alma en la que no existe esta virtud no puede haber ninguna otra virtud que la mera apariencia.“